6 dic 2012

Dos años





Dos años




        Lo despertaron el calor y una pesada sensación de asfixia. Le costaba abrir los ojos, y cuando los creyó tener abiertos, sólo encontró oscuridad. Sentía su mente abotargada y sus miembros apenas respondían a sus órdenes, se encontraba inmóvil, sólo la cabeza obedecía a duras penas.

        Intentó concentrarse para averiguar donde estaba y como llegó allí. En su mente empezó a vislumbrar imágenes de un rostro conocido. De una cena que prometía un dulce final. De su sonrisa. De la copa de vino que le acercó a los labios prometiéndole otro néctar más cálido. Y de cómo su rostro empezó a difuminarse para despertar en esta negra y brumosa oscuridad.

        La sensación de calor se hace más agobiante, y aunque intenta mover sus miembros, no lo consigue. Sólo atisba un tenue resplandor rojizo que se va filtrando lentamente a través de una negrura  que empieza a descubrirle el lugar donde se encuentra.

        Mientras, Sara, con su traje negro, esboza una tenue sonrisa fingiendo recordar buenos momentos. Y al salir con la excusa de fumar un cigarrillo, solo puede pensar como el fuego ha empezado a darle forma por fin a  su plan. Dos años de aguantar al vejestorio de su marido son demasiados. Aunque… la herencia y su joven amante pronto le ayudarán a olvidar.


                                                                                         Jesús Coronado 2012

22 nov 2012

EL POZO




       
Aquel callejón rezumaba historia y recuerdos en cada una de sus paredes. Recuerdos tan abundantes como los chorreones de suciedad que caían de los tejados hasta perderse en el suelo. Aun puedo sentir el transcurrir de mi niñez en el. Y aunque hoy  está vacío, treinta años atrás era un lugar rebosante de vida. De niños corriendo sin miedo; de madres sentadas a la puerta con sus sillas para cotillear sobre los devaneos y la indumentaria  que la joven del portal tres originaba, de lo poco que les gustaba a ellas y de lo mucho que nos gustaba a nosotros; los padres en un aparte echando una partida al dominó; y nosotros, críos con doce años y ganas de comernos el mundo sin pensar en las consecuencias.

        Junto al callejón aún sigue existiendo aquel puente sobre el barranco. Un barranco por el que nunca discurrió el agua, solo un riachuelo sucio de Dios sabe que líquido saliendo de aquella fábrica que hoy esta en ruinas. Y el pozo. Hoy tapado con una plancha metálica. Aquel pozo era nuestro león de la sabana que los jóvenes de algunas tribus tienen que matar para demostrar su hombría.       Al cumplir los doce años era costumbre que el pozo fuera saltado ante la atenta mirada del resto de la  pandilla para demostrar que dejábamos de ser niños y formar parte del grupo.

        Luis era el más delicado de todos nosotros. Las malas lenguas decían que era “marica”. Pero decirlo en voz alta suponía terminar escupiendo sangre a manos de su hermano Juan. Ser el mayor y el más corpulento del grupo tenía sus ventajas, pero su propio orgullo también le impulsó para obligar a su hermano a que superara la prueba como el resto de la pandilla. Luis y yo teníamos la misma edad, y aquella tarde fue la elegida para cumplir con el rito. Yo, demostré que mi semana de ensayos sobre un círculo pintado en la arena no habían sido en vano, pero Luis no estaba por la labor. El miedo superaba cualquier intención que tuviera de saltar. Su hermano Juan le cortaba el paso a su espalda, obligándole a enfrentarse a aquel agujero negro y oscuro que se le debía antojar la mismísima boca del infierno. Yo, desde el otro lado y totalmente eufórico por la adrenalina generada al superar el reto, le increpaba ferozmente sin causarle efecto alguno, hasta que de mi boca salió aquella palabra vetada. ¡Marica!. Su reacción fue inmediata. Como si tuviera sus pies sobre brasas ardientes se abalanzó sobre mi superando el miedo que le producía  pozo. Pero su impulso no fue suficiente. Resbaló al llegar a mi altura y cayó. Apenas pude rozar mi mano con la suya al intentar sujetarle. Hoy, aun recuerdo aquella mirada de terror en sus ojos al comprender que caía sin remedio en la profunda oscuridad; y la de su hermano Juan con un  odio desmedido mientras gritaba su nombre sin recibir respuesta.

Estuve un mes sin salir de casa por miedo a las represalias, y para mi suerte, al final de aquel verano nos trasladamos a un bloque de apartamentos en otro barrio.   


        Juan me ha localizado años mas tarde, hace tan sólo  unos días. Y tras hablar conmigo pude ver en sus ojos que por fin, había alcanzado la paz consigo mismo. Yo en cierta forma, también. Pues algo me dice que sus días y los míos  de recorrer este mundo acaban aquí, en el pozo. Él, por haber cumplido con la deuda de sangre que juró cumplir por la muerte de su hermano. Yo, porque necesitaba volver al lugar donde  ahora reposa mi cuerpo.



                                                              Jesús Coronado

22 oct 2012

El curso de la naturaleza


                                                         

        El curso de la naturaleza




Sus besos siempre me resultan familiares. Sus caricias tan cercanas que mi piel puede sentir la afinidad de su piel. Pero me da igual, noche tras noche nuestros cuerpos se unen hasta saciarse de estar en cueros.  Luego, abandona mi habitación en silencio y me deja a solas, inmóvil, a oscuras.

Y así todos los días que mi mente alcanza a recordar. He llegado a considerar que la vida está compuesta de esta rutina, que de algún modo considero placentera. Y aunque a veces percibo sensaciones que no sabría clasificar, las desecho, pues aunque siempre siento familiaridad en los encuentros, en todos ellos hay algo diferente. Amor, sí, pero con matices.

El comedor a la hora del almuerzo y la cena es un autentico caos. Diez personas son muchas para mantener un cierto orden, pero tanto Luis como María han desistido hace ya tiempo de intentar dominar la situación. Se limitan a servir la mesa y a dejar que todo fluya como un riachuelo. Al final siempre termina encontrando el cauce del río.     

Hoy, para colmo, Luisa discutía con Elvira sobre que día de la semana era. A sus veinticuatro años y siendo la mayor de los hermanos a duras penas imponía su criterio. Quizás por que tan solo les separa un año, quizás simplemente por entender que las normas eran las normas y había que cumplirlas. Así que Luisa ha terminado claudicando ante las explicaciones de Elvira. La cena terminó como siempre, entre ruido de platos y reparto de tareas. Apenas un rato frente al televisor y a desfilar de forma ordenada hasta la cama.

Elvira ha esperado hasta que solo se oyen  respiraciones pausadas y profundas y algún ronquido ocasional. Se levanta cuidadosamente, y tan despacio como siempre, recorre la distancia que la separa de la habitación. Abre la puerta muy despacio. Observa como Antonio vuelve la cabeza hacia ella y rápidamente se deshace del camisón para meterse en la cama junto a él. Hoy es martes y ella cierra la ronda. Así lo decidieron todas las hermanas el día que Antonio, su hermano mayor,  despertó recobrando la conciencia. El accidente apenas le permitía mover los brazos y la cabeza, ni tan siquiera razonar y recordar su nombre. Pero lo mejor de todo aquello es que su ceguera le impedía vernos el rostro. Hablar, era lo de menos. Mi padre y su extrema religiosidad quiso que la civilización no nos corrompiera después de lo ocurrido, aislándonos a kilómetros de ella. Pero la naturaleza sigue su curso y desaprovechar lo bien dotado que estaba nuestro hermano… era una autentica pena.


                                                                                                          Jesús Coronado

11 oct 2012

El Manuscrito I: El Secreto

EL MANUSCRITO I  (Blanca Miosi)



Título: El Manuscrito I El Secreto
Autora: Blanca Miosi
Editorial:  Ediciones B
1ªEdición : Mayo 2012


Sinopsis:

Nicholas Blohm, un escritor frustrado, encuentra cierto día en el parque a un extraño personaje: un comprador-vendedor al peso de libros usados. El hombrecillo reconoce a Blohm y decide regalarle un manuscrito muy especial. El escritor empieza a leerlo, pero cuando lo cierra desaparece todo lo que había escrito. Se desespera, pues su intención es apropiarse de la novela, y en medio de su ansiedad por encontrar respuestas decide buscar en Internet. Los personajes del manuscrito existen, y está ocurriendo justo lo que decía la novela.

Para encontrar a los personajes viaja a Roma y, en Catorce trepidantes días, deberá descubrir junto al personaje principal el secreto dejado por el conde Claudio Contin-Massera a su sobrino. Así arranca una búsqueda que los llevará desde bibliotecas encadenadas hasta las catacumbas de Armenia y la isla de Capri.

Autora:

No conocer a estas alturas a Blanca Miosi si uno se mueve a través del éter informático es muy raro. Precursora de lo que se ha dado en llamar “Generación Kindle” forma parte, junto con otros autores, de este grupo que tienen en común su decisión de auto publicarse en formato digital y realizar una promoción personalizada a través de las redes sociales. Ensalzado a veces y vilipendiado otras, lo cierto es que los autores del citado grupo cuentan con una calidad  literaria comparable a escritores de renombre que se limitan a la novela impresa y que a veces realmente simplemente venden por su nombre y por la editorial que los avala.

 Blanca nace en Perú pero vive desde hace años en Venezuela.  Escritora con varias obras publicadas en formato impreso  y digital “El pacto” (2004), La búsqueda (2008 ganadora del Thriller Award 2007) y “El legado” (2009). Y además en formato digital “Dimitri Galunov”, “El cóndor de la pluma dorada” y “La última portada” así como algún que otro libro de relatos y diferentes colaboraciones en antologías con otros autores.

Autodidacta, decide auto publicarse y entra de lleno en Amazon ocupando rápidamente los primeros puestos con El Manuscrito I  en España, lo que hace que Ediciones B se fije en ella y decida publicar la novela en formato impreso. Actualmente varias de sus obras ocupan los primeros puestos en este portal en distintos países.

Autora muy unida a sus lectores, demuestra que ser escritor y mantener una gran interacción con los mismos es posible. Algo que otros autores consagrados deberían aprender. Además mantiene un blog activo que merece la pena visitar, ya que  realiza una labor de divulgación envidiable para todos aquellos que quieran iniciarse en el difícil mundo de la literatura impresa o virtual. Esta es su dirección:



Opinión:

Solo hay que leer el prefacio para que el Manuscrito I te enganche. Recuerdo que Blanca, en una de las entradas de su blog, escribió lo que para ella eran las normas principales para escribir un best seller, decidiendo poner en práctica las mismas en su siguiente obra. Y así nació el Manuscrito I, posiblemente la obra más vendida de las publicadas por ella. En esta novela Blanca nos introduce de lleno en la intriga desde el inicio, con un manuscrito muy particular que obliga a su protagonista Nicholas Blohm, a encontrar a los personajes descritos en el mismo con la sorpresa de que estos son reales y que, además, se encuentran vivos, coleando y viviendo las circunstancias que el manuscrito describe. Y para colmo con un gran secreto que  él mismo ayudará a descubrir a través de la interrelación con ellos y las situaciones que la misma provoca.

En cada capítulo la autora nos va dejando  con una intriga pendiente de resolver  que hace desear continuar con la lectura para desvelar cuanto antes la misma, pero que a su vez no hace sino dejar paso a una nueva. El Manuscrito I es un libro muy fácil de leer, sumamente entretenido y escrito con un lenguaje no rebuscado que conecta rápidamente con el lector. Y desde luego, con un final tan sorprendente como el inicio.

Muy recomendable.


                                                                                            Jesús Coronado -

25 sept 2012

El bolero de Ravel

           
                     
                          

       Desde hacía dos años aproximadamente, mis relaciones sexuales habían sido algo muy personal entre yo y mi mano derecha. La forma en que mi novia me plantó, me dejó sicológicamente muy tocado.

         La incorporación a la plantilla de Luisa fue el punto de inflexión. El personal masculino del despacho andaba babeando tras ella, intentando conseguir sus favores. Pero Luisa era mujer curtida y sabía darles esquinazo de forma rápida y descarada, lo que convirtió en una competición el conseguir una cita. El que lograra echarle un polvo, tendría la admiración y el respeto de todos, incluso el del jefe que también había realizado algún intento.

          Mi situación personal y mi alienación sicológica me hicieron no darle importancia a la algarabía montada, así que nunca intenté ligar ni tirarle los trastos. Pero mi inexperiencia con las mujeres y falta de ánimo no me dieron pistas hasta que ya fue demasiado tarde, ese era mi atractivo. En el plazo de un mes me convertí en su confidente. Fue entonces cuando me percaté de que Luisa era una mujer de bandera.  Metro setenta, piernas interminables, curvas marcadas a lo Claudia Cardinale y unos pechos con una moderada exuberancia que los hacía doblemente deseables. Sus ojos, de un azul insultante. Y además, rubia. Aunque sus cejas no eran del mismo tono que su melena pero ¡Qué demonios! Con un poco de suerte podría descubrirlo mas tarde. Así que intente utilizar esa situación a mi favor y después de decirme que sí al primer café, el resto fue rodado. Al cabo de quince días un hotel de carretera en las afueras nos recibía para pasar una tarde de desenfreno sexual.

          La cosa pintaba bien. El bolero de Ravel de fondo y una mujer que nada tenía que envidiar a Bo Derek. Yo y mi mano, no dábamos crédito a lo que nuestros ojos veían y la excitación era tan enorme que cuando descubrí que era rubia de bote, ya había manchado mis calzoncillos. Me los quité rápidamente lanzándolos al suelo para que no se percatara de lo ocurrido y me metí en faena dispuesto a darlo todo. De hecho, cinco minutos más tarde lo volví a dar todo mientras daba cuenta de sus pechos. Sabedora de mi situación de abstinencia le restó importancia. Y rápidamente se metió en faena, así que cuando notó que había recuperado la forma, pensó que era mejor aprovechar mientras podía y se colocó a horcajadas sobre mi. Tres movimientos  fueron suficientes. Tuve que irme con la música a otra parte.


           Cuando llegué al despacho al día siguiente tenía sobre mi mesa un paquete y una nota.

           “Nunca he conocido a un hombre cuya fase de recuperación entre eyaculaciones fuera tan corta, pero he de confesarte que tampoco he conocido a un hombre que eyacule con tu rapidez. Tres veces en diez minutos es todo un record. Tu calzoncillo te ha delatado. Consuélate en haberme echado el polvo más corto de mi vida. Aunque para serte sincera yo  ni lo olí de cerca.  Luisa”

           Abrí el paquete. Era un libro. “Domina tu orgasmo. Controla tu eyaculación precoz”.  Pensé que aún había esperanza con Luisa, pero durante una larga temporada, yo, mi mano y el bolero de Ravel  volveríamos a ser íntimos amigos.


                                                      Jesús Coronado (Jecobe)


 

10 sept 2012

Reseña: "El Godo"

EL  GODO  (Victor J. Andrés)





Autor: Victor J. Andrés
Editorial: Ediciones Robla          
Autor:   Victor J. Andrés
Año edición:   2011

                       
Sinopsis

El Godo cuenta la vida de Martín, un joven de origen godo que se ve obligado a salir de su aldea en las profundas montañas de León para buscar a su padre y convertirse en sanador. A lo largo de su vida irá viajando por una Hispania convulsionada por las intrigas entre los reyes visigodos. Conocerá desde joven a Don Pelayo y participará con él en la batalla de Guadalete, donde los musulmanes vencerán al rey Don Rodrigo e invadirán la península ibérica dando fin al reino visigodo. Aprenderá de los árabes la medicina de su época y por el camino varias mujeres marcarán su destino, que llegará a su cenit cuando vuelva a combatir al lado de Don Pelayo en la batalla de Covadonga tras la que se fundará el Reino de Asturias.

Autor

Victor J. Andrés nació en León allá por el año 1967. Hombre polifacético donde los haya, se aficionó a la historia y la geografía desde muy joven e hizo de la lectura uno de sus vicios favoritos (tiene otros). Decidió hace algo más de un año utilizar su afición para lanzarse a la aventura de escribir un libro, dando como resultado El Godo, su primera novela.

Ha participado como colaborador en prensa escrita y actualmente dirige una tertulia literaria en su ciudad de adopción, Alicante.



Opinión

Victor J. Andrés nos traslada en este su primer libro, a la España  de la alta edad media donde junto con el protagonista de su novela, Martín, vamos a vivir el inicio de la conquista musulmana y el final del reino visigodo a lo largo del siglo VIII.

Con una prosa ágil y de fácil lectura, el autor de esta novela arranca con un primer capítulo que ya nos engancha desde sus primeras líneas haciendo difícil dejar de seguir leyendo, sabiendo jugar perfectamente con la tensión e intriga al final de cada uno de ellos. Buen conocedor de las zonas que describe con todo detalle, Victor realiza un trabajo de investigación previo y descripción histórica que entrelaza perfectamente con las andanzas de sus personajes,  implicándolos en hechos  tan importantes como la batalla de Guadalete o la de Covadonga junto a Don Pelayo.

Libro muy recomendable, con gran rigor histórico y que de forma muy amena nos termina implicando en la evolución personal de  Martín, su personaje principal, con el que reiremos, amaremos y lloraremos, hasta tal extremo que llegaremos, en determinados momentos, a odiar al autor de la novela.

He de comentar que me ha sorprendido la descripción de los remedios médicos que realiza de la época, así como de los guisos y alimentos que aparecen a lo largo del libro. Pues aunque puede parecer no tener importancia, hacerlo con coherencia y rigor conlleva una dificultad añadida que Victor J. ha sabido solventar con conocimiento y maestría. Aun me parece paladear las “manzanas conservadas en miel” que Martín come con placer en unos de los primeros capítulos.

En fin, un primer libro este de un autor novel que con personajes muy bien definidos y localizaciones descritas de forma magistral, hará pasar un buen rato a los lectores tanto amantes de la novela histórica como del género de aventuras.


Jesús Coronado


4 sept 2012

Participación de Jesús Coronado en la ANTOLOGIA PROSADICTOS

Como resultado del aniversario del foro donde participo junto a otros compañeros, surgió la idea de realizar en comunidad un libro de relatos. De la idea se pasó a una acción concreta y esta acción dio como fruto la Antología Prosadictos.

En ella participamos once autores diferentes, con estilos diferentes que quedan plasmados en la diversidad de la temática de los relatos. 

El resultado: 110 páginas de prosa variada, de una calidad notable, con una edición cuidada y disponible para descargar o leer online de forma gratuita.

Los relatos y autores que componen la antología son los siguientes:

- "La doble espera", de José García Montalbán.(Jósgar)

- "Huesos de cristal", de Zacarías Montano (Gin)

- "Melodía asesina", de Juan Antonio Marín.(Juanan)

- "Entre tú y yo", de Mónica Bezom.(Turkesa)

- "No apto para escritores" , de Blanca Miosi.(B.Miosi)

- "La sentencia", de Fernando Hidalgo Cutillas.(Panchito)

- "Con nombre de mujer", de Jesús Coronado.(Jecobe)

- "El lugar adecuado, el momento preciso", de Vanessa Navarro Reverte.(Madelyne Blue)

- "Asesinato en París", de Milagros García Zamora.(Milagros)

- "Historia sin nombre", de Mario Archundia.(Pesado67)

- "Sin la mosca", de Daniel A. Franco (Dan)

Con mi agradecimiento al resto de compañer@s, dirijo uno muy especial a Daniel A. Franco, por su gran trabajo de coordinación y maquetación, realizando un trabajo encomiable. Un placer compartir letras con todos ellos.

Aquí podéis acceder a la versión de lectura online en ISSUU.
 
 
 
Si quieres bajarte el libro en PDF pincha en el siguiente enlace: http://antologiaprosadictos.blogspot.com.es/ Que disfruteis de la lectura y espero vuestros comentarios.